Aghion, investigador del Collège de France e INSEAD y la London School of Economics and Political Science (Reino Unido), compartió el premio junto a Peter Howitt y Joel Mokyr.
El galardón entregado a la dupla Aghion-Howitt, dijo la Real Academia de las Ciencias de Suecia, es un reconocimiento a su “teoría del crecimiento sostenido a través de la destrucción creativa”.
En pocas palabras, la destrucción creativa es un proceso en que la innovación desmantela estructuras económicas tradicionales, abriendo paso a otras nuevas.
La Academia lo explica bajo la mirada de que el mundo ha experimentado un crecimiento económico sin precedentes en los últimos 200 años.
La base de ese crecimiento ha sido el flujo constante de innovación tecnológica.
Entonces, “el crecimiento económico sostenido se produce cuando las nuevas tecnologías reemplazan a las antiguas, como parte del proceso conocido como destrucción creativa”.
Durante la mayor parte de la historia de la humanidad, el nivel de vida no cambió considerablemente de una generación a otra, a pesar de importantes descubrimientos esporádicos. El crecimiento siempre se detuvo con el paso del tiempo, señala la institución.
Esto cambió fundamentalmente con la Revolución Industrial hace poco más de dos siglos.
Las investigaciones de Aghion y Howitt los llevaron a construir un modelo matemático que explica cómo algunas empresas invierten en mejores procesos de producción y nuevos productos de mejor calidad, mientras otras se ven superadas por la competencia.
“El crecimiento surge de la destrucción creativa. Este proceso es creativo porque se basa en la innovación, pero también es destructivo porque los productos antiguos se vuelven obsoletos y pierden su valor comercial”.
En solo dos siglos, la destrucción creativa ha transformado fundamentalmente la sociedad.
Los economistas premiados este año han logrado explicar por qué fue posible este desarrollo y qué se necesita para un crecimiento sostenido.
La innovación, en cualquiera de sus formas, fomenta la competencia e incentiva la creación de tecnologías disruptivas, algo en lo que Aghion ha trabajado intensamente.
La expansión de la IA y de toda la infraestructura que requiere para su desarrollo son parte de una nueva ola de innovación que forma parte de esta destrucción creativa.
Pese a las perspectivas de crecimiento económico que vienen con ella, también se ha extendido en los últimos años el temor a que toda la inversión que se ha volcado en las nuevas tecnologías esté creando una burbuja tecnológica que puede estallar en cualquier momento, arrastrando a las bolsas y generando una gran crisis global.
“Hay que aprender a jugar de manera inteligente”
Mirando el presente, una de las mayores amenazas al crecimiento económico basado en la innovación es el proteccionismo, dice el economista, porque no estimula la competencia ni la incorporación de nuevos talentos.
Políticas proteccionistas como las que impulsa el gobierno estadounidense a través de sus aranceles, son un llamado de atención para Europa. “Tenemos que ser más innovadores de lo que hemos sido en las décadas pasadas porque estamos compitiendo con China y EE.UU.”.
Hay que aprender a jugar de manera inteligente, advierte, porque el mundo ha cambiado mucho y la amenaza del proteccionismo debería ser un “estímulo para unirnos y ser mucho más innovadores”.
Desde esa perspectiva, Aghion ve el futuro con entusiasmo. “Soy optimista porque cada vez más países están entendiendo la importancia del crecimiento basado en la innovación”.
Y para que ese crecimiento sea sostenido en el tiempo, el economista argumenta que debería enfocarse en innovaciones medioambientales, algo esencial en estos momentos.

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