Presentó su nuevo libro, “Grandeza”, habló sobre su retiro de la política y describió su vida cotidiana en su rancho.
López Obrador insistió en que seguirá “retirado”, y que únicamente volvería a las calles si se vulnerara la democracia, si existiera una amenaza de golpe de Estado o si fuera necesario “defender la soberanía de México”.
Pidió cerrar filas en torno a Claudia Sheinbaum, a quien calificó como “la mejor Presidenta del mundo”, destacando su lealtad a los principios de la Cuarta Transformación.
Desde la propiedad, la cual señaló de una amplitud aproximada de 13,000 metros cuadrados que heredó de sus padres, López Obrador afirmó que su retiro es definitivo y no una simulación. “Estoy jubilado, imagínense ustedes, después de 50 años de lucha ininterrumpida… lo difícil que pudo ser decir: ‘se acabó’”, comentó que inició su trayectoria en 1976 al apoyar a pueblos indígenas y que en 1979 incluso fue acusado de “comunista” por el entonces policía Miguel Nazar Haro.
También, el exmandatario también aprovechó para defender los resultados de su administración y el proyecto de la Cuarta Transformación.
Aseguró que durante su sexenio salieron de la pobreza 13.4 millones de personas, pese al impacto económico de la pandemia. Destacó que la pobreza pasó del 42% al 29% y que los ingresos de los sectores más pobres crecieron 35%, por encima del aumento registrado entre clases medias (20%) y personas de mayores ingresos (4%)


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